lunes, 27 de octubre de 2008

Hiperactividad, agresividad y problemas de conducta


En un artículo publicado en la revista Archives of General Psychiatry del mes de Marzo de 2008, un equipo de expertos en Psicología, Sexología y Salud Mental pertenecientes a varias universidades del Reino Unido, Canadá, Estados Unidos y Francia, se proponen describir en niñas, entre 6 y 12 años, las trayectorias del desarrollo conjunto de la hiperactividad y de la agresividad física, y examinar hasta qué punto niveles elevados de hiperactividad y de agresividad física predicen problemas de conducta al inicio de la juventud (21 años).
Han participado en el estudio un total de 881 chicas, cuyas trayectorias, en cuanto a elevada hiperactividad (HH) y elevada agresividad física (HPA), fueron detectadas utilizando cuestionarios específicos para los problemas de conducta. Los autores detectaron en la población estudiada 4 trayectorias de hiperactividad:
a) Sin hiperactividad (25,5%).
b) Hiperactividad moderada que disminuye (30,3%).
c) Hiperactividad moderada estable (25,3%).
d) Hiperactividad elevada que disminuye (19,0%).
También detectaron 3 trayectorias de agresividad física:
a) No agresividad física (44,6%).
b) Moderada agresividad física (46,4%).
c) Elevada agresividad física que disminuye (8,9%).
Un 8% de las niñas demostró en el seguimiento niveles elevados de hiperactividad y de agresividad física. La mayoría de las niñas con niveles elevados de agresividad física tenían también niveles elevados de hiperactividad, mientras que lo contrario no es cierto: la mayoría de las niñas con niveles elevados de hiperactividad no tenían niveles elevados de agresividad física.
Las evaluaciones fueron realizadas respecto a los siguientes problemas de conducta, cuando estas chicas cumplieron los 21 años:- consumo de drogas,- conducta criminal,- agresividad en las relaciones íntimas con su pareja,- embarazo precoz,- malos resultados educativos y- necesidad de asistencia benéfica por parte de la comunidad.
Los resultados fueron los siguientes: entre los 6 y los 12 años de edad, la frecuencia de hiperactividad y de agresividad física tiende a disminuir en la mayoría de las niñas.
Aquellas niñas con una trayectoria más elevada de hiperactividad y de elevada agresividad física, y con una trayectoria solamente de hiperactividad, tenían más probabilidades desarrollar a la edad de 21 años, problemas de conducta con el hábito de fumar, agresividad psicológica mutua en sus relaciones de pareja y bajo rendimiento educativo, cuando se comparan con las otras chicas.
Tan sólo en las niñas que presentaban una combinación de elevada hiperactividad y de elevada agresividad física era significativamente mayor la probabilidad de desarrollar al inicio de la juventud agresividad física y agresividad psicológica en las relaciones con su pareja, embarazo precoz y necesidad de acogerse a la asistencia benéfica de la comunidad, cuando se compararon con las otras niñas.
La conclusiones de los autores son las siguientes: las niñas entre 6 y 12 años con elevados niveles de hiperactividad deben ser objeto de intensivos programas para la prevención de trastornos de la conducta en la juventud.
Estas intervenciones preventivas deben tener muy en cuenta la presencia o ausencia de una elevada agresividad física asociada a la elevada hiperactividad.